Esta Aventura Conversacional nace como un modesto homenaje a Aventuras AD y a aquellas aventuras conversacionales que poblaron mi infancia de pequeñas aventuras.
Fueron tardes silenciosas, sólo el susurro del teclado y la expectativa de una línea de texto que podía cambiarlo todo. Hoy miro atrás con cierta melancolía: no sólo jugué, aprendí a imaginar de otra manera; descubrí la paciencia de la búsqueda, el placer de lo inesperado y la curiosidad que terminó guiando mi camino hacia la informática y la narrativa interactiva.
Dedico esta obra a quienes abrieron aquellas puertas de papel y píxel. Gracias de corazón, Aventuras AD, por la chispa que aún me acompaña.